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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Mercedes Aráoz no descartó que Lourdes Flores la acompañe en su plancha ...

¿Triunfo de la izquierda en Brasil?



Dilma Rousseff, candidata de Lula y presumible continuadora de su política, obtuvo en Brasil una holgada victoria sobre la derecha, representada por José Serra.

Sin entrar a analizar todo lo que significa, es importante destacar, tempranamente dos elementos importantes:

Que la tremenda, masiva, concertada y terrorista campaña de los medios privados de la derecha brasileña, con apoyos en el exterior, contra la candidata y la candidatura de Dilma, puede ser derrotada, también masivamente, como en efecto una vez más lo ha sido.

Se confirman dos aspectos del uso de los medios conservadores para intentar demonizar a quienes adversan: Uno, es que liman sus diferencias particulares para unificar una estrategia de ataque a toda personalidad o instancia política que huela a progreso y justicia social. Otro, que pueden ser vencidos, si desde los partidos, movimientos y organizaciones políticas progresistas, aciertan establecer una correcta política comunicacional, que logre neutralizar la campaña y los medios de la derecha.

Los ataques que sufrió Dilma durante su campaña no tuvieron límites de ningún tipo. Abundaron los ataques a su moral como mujer y profesional, sin escatimar calumnias e insultos. Se afincaron, como lo hacen todos los medios de la derecha en todos los países, en la amenaza de lo que la victoria de la izquierda significaría para la democracia y la libertad de expresión. Es tal el desparpajo de la derecha, que a pesar de que en nuestro continente existen varios gobiernos de izquierda sin afectarse ninguna libertad, repiten el discurso procurando ocultar la realidad con sus titulares.

Pero es evidente que algunos efectos obtienen, porque no es lógico que con los avances obtenidos por el pueblo por las políticas de Lula, la derecha obtenga un 44% de votos. No hay 40 millones de oligarcas en Brasil. Así que es necesario reexaminar las políticas en torno al mal uso de la libertad de expresión, libertad que sólo existe para los grandes poderes económicos. La candidata electa, en su primer discurso, ha ratificado el respeto a la libertad de expresión, pero también ha adelantado la necesidad de democratizar los medios.

El otro elemento importante de comentarlo de inmediato, es que el triunfo de Dilma, puede ser entendido como una victoria de la política de respaldo y unión con los gobiernos progresistas y revolucionarios de América Latina, y la reafirmación de Unasur como estrategia continental, y Mercosur, como organismo multilateral de una muy importante zona territorial y poblacional suramericano, en contra precisamente de los objetivos de la derecha representada por el candidato derrotado, de separar a Brasil de esta asociación, para establecer tratado de libre comercio con EEUU.

Una interesante observación es que los pueblos americanos no tienen objeción en cuanto al sexo de sus elegidos. Con Dilma, dos mujeres estarán al frente de los gobiernos de los dos países más grandes de América del Sur, Brasil y Argentina.

Y tampoco tienen otras reservas: también con Dilma habrá dos exguerrilleros presidentes de sus países, Brasil y Uruguay.

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