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lunes, 31 de agosto de 2015

El capital social

El capital social

Dentro de nuestra serie de Desarrollo comunitario, le vamos dedicar varios artículos a estudiar el concepto de capital social, término muy utilizado no solo en sociología y desarrollo comunitario, sino también en estudios de epidemiología social (en este caso, como una variable explicativa, y teóricamente independiente, de las desigualdades en salud entre comunidades).  Aunque en la epidemiología social española ha tenido un cierto rechazo, por la influencia de autores como Vicente Navarro, creo que merece la pena conocer los  estudios y recopilaciones de Robert Putnam sobre los cambios del sentimiento comunitario en la sociedad estadounidense, en la segunda mitad del siglo XX. Estos dieron lugar al  desarrollo teórico del concepto de capital social y a su popularización, a partir del exito de su ya clásico libro: “Bowling alone” (“Solo en la bolera”); que además inspiró, en parte, el también famoso film de Michael Moore “Bowling for Colombine”. 
 
Portada del libro: Robert Putnam. “Bowling alone. The collapse and revival of American Community”.  Simon and Schuster Paperback, New York, 2000
Porqué me interesa el capital social
El término capital social, además de parecer ya desfasado, nunca me resultó simpático. Primero porque autores a los que daba tanto crédito como Vicente Navarro lo criticaban ferozmente y nos advertían de su uso como soporte intelectual del neoliberalismo imperante[1] [2]. Y segundo, porque efectivamente fue utilizado en la década de los 90  y la primera década del nuevo siglo, por algunos epidemiólogos que parecían reivindicar y querer demostrar un factor independiente de las desigualdades socio-económicas y de clase social (aunque relacionado con las mismas) para explicar diferencias en situaciones de salud. La idea de que pertenecer a asociaciones deportivas o asistir a cultos religiosos fuera un factor de protección frente a los problemas de salud, independientemente de tu situación socio-económica, me resultaba ridícula, además de reaccionaria.
Por ello, desde esta economía de esfuerzo en que uno tiene que seleccionar entre las múltiples lecturas disponibles y los cientos de autores existentes, pero también, porqué no admitirlo, desde un cierto sectarismo ideológico, nunca me interesó leer a Putnam. Sin embargo, por  motivos familiares, mi reciente y creciente interés por conocer mejor a la sociedad estadounidense me llevó a comprar este año en una librería de Missouri el famoso libro de Putnam “Bowling alone”[3]y hacer el esfuerzo de leer en inglés sus más de 500 páginas de cabo a rabo. El considerable esfuerzo ha merecido la pena y me gustaría compartir con vosotros parte de las cosas aprendidas y de las nuevas curiosidades intelectuales que me ha despertado.
Como veremos, si me acompañáis en este viaje, los estudios que se recopilan en el libro (y el concepto de capital social) nos aportan, entre otros muchos, tres elementos, que me interesan especialmente:
1. Estudiar las características de solidaridad que desarrollan algunas comunidades socialmente desfavorecidas, que les permiten enfrentarse mejor a la adversidad socio-económica, en relación a otras de similares condiciones, pero instaladas en la anomia social, el desencanto y el “salvase quien pueda”. Es decir, el camino desde la privación social a la mala salud no es lineal y tiene una interesante complejidad. O utilizando conceptos ilustrados: la solidaridad mitiga la falta de igualdad y de libertad. Una vez identificados estos factores mitigadores, podemos ver, desde la intervención comunitaria o la pedagogía social, como se pueden apoyar e incrementar. En los tiempos que nos esperan, es importante conocerlo y operativizarlo.
2. Considerar los valores y experiencias de la generacion de pertenencia como un factor explicativo del grado de implicación política y comunitaria, incluso de ciertas posturas frente a la desigualdad. Al igual que hacen algunos autores, recientemente celebres a raíz del movimiento 15-M y la indignación social ante la crisis, como Tony Judt (“Algo va mal” y “Postguerra”) o Stéphan Hessel (“¡Indignaos!”), Robert Putnam sostiene que hay diferencias importantes entre el compromiso comunitario, social y político (en el caso de Europa, compromiso con el estado de bienestar social) de la generación que vivió el periodo de entreguerras y la segunda guerra mundial, de las posteriores: los “baby-boomers”, la “generación X” y la actual generación joven.
En el caso de España, las generaciones con mayor vocación social y comunitaria serían las nacidas en las décadas de los 40 y los 50, que vivieron el auge de los movimientos sociales de resistencia frente a la dictadura, en los últimos años del franquismo, y la posterior transición democrática, con la construcción del incipiente y deficiente estado de bienestar social español.
Sin embargo, las que llegaron a la madurez en la última década del siglo XX y primera del XXI, estarían menos interesados en la participación en actividades comunitarias, sociales y políticas; serían menos conscientes del valor del universalismo y la solidaridad interclasista  (que está en la base del estado de bienestar social que se encontraron hecho); y, por lo tanto, estarían más atraídos por planteamientos neoliberales individualistas, de libre elección de servicios públicos y de fragmentación de los sistemas de provisión de servicios (tipo cheque escolar, fomento del uso de la sanidad o la educación privadas, reducción de impuestos, estado mínimo, “cultura del esfuerzo y de la excelencia”, etc.)
 
Retrato de Tony Judt y portada de sus libros: “Algo va mal” y “Postguerra”
 
Retrato de Stéphan Hessel y portada de su libro “¡Indignaos!”.

3. Permite conocer mejor la compleja evolución de los valores y los estilos de vida de la sociedad estadounidense, que tanto nos influye a España y al resto del mundo, y que da lugar a fenómenos tan peculiares, como el fundamentalismo religioso y el comunitarismo reaccionario del Tea Party.

Qué es el capital social
Según Putnam[4], el término se refiere a las conexiones entre los individuos, a las redes sociales y las normas de reciprocidad y confianza que surgen de ellas. 
El término “capital” quiere denotar que las redes sociales suponen un valor en sí mismo. Al igual que un destornillador  (capital físico) o la educación universitaria (capital humano) puede incrementar la productividad (individual y  colectivamente), los contactos sociales afectan a la productividad de individuos y grupos.
El capital social tiene un aspecto individual y uno colectivo. Por el primero nos beneficiamos individualmente a través de las conexiones sociales que establecemos. Por ejemplo, todos sabemos el valor que tiene el establecimiento de redes (“networking”) para conseguir un trabajo (para uno mismo o para un hijo o familiar). A veces es tan o más importante el “a quién conocemos” (capital social) que el “qué conocemos/qué sabemos” (capital humano). No solo es la fuente del clásico “enchufe” o “el  tráfico de influencias”, sino al mero acceso a la información de la existencia de la oferta de trabajo, y determina la mayor facilidad de conseguirlo, si el que contrata tiene una garantía de confianza de un candidato frente a otro desconocido. Es decir, las redes sociales son importantes en nuestras vidas para encontrar trabajo, a alguien que nos eche una mano, una compañía o un hombro donde llorar.
Pero el capital social también tiene “externalidades” que afecta a la comunidad del individuo. No todos los beneficios y costes de las conexiones sociales recaen sobre el individuo que hace los contactos. Es un bien privado, pero también es un bien público. Como individuo puedo estar pobremente conectado, pero puedo beneficiarme de vivir en una sociedad bien conectada.
Las conexiones sociales se sostienen en normas de conducta, entre las cuales la reciprocidades la más importante. Puede ser una reciprocidad especifica (“Hago esto por ti, para que luego lo hagas por mi”), pero la que tiene mas valor es la reciprocidad generalizada (“Hago esto por ti, sin esperar que me devuelvas nada, pero con la confianza que un tercero cualquiera lo hará alguna vez por mí si lo necesito”). La reciprocidad implícita en los servicios que se intercambian en los bancos de tiempo (ver en este blog: El banco de tiempo), de forma colectiva (no necesariamente de forma mutua, en forma de trueques), es un buen ejemplo.
Como vemos, el concepto es primo hermano (incluso, una reformulación) de otros comosolidaridad, fraternidad, cohesión social, virtudes cívicas, etc., aunque se diferencia en ciertos matices. Por otra parte, veremos en los siguientes post que el capital social tiene connotaciones y dimensiones positivas (ayuda mutua, cooperación, confianza, efectividad institucional), junto con otras negativas (sectarismo, etnocentrismo, corrupción).
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Este artículo forma parte de la serie “Desarrollo comunitario”, escrito por Javier Segura del Pozo, que lleva las siguientes entregas publicadas hasta ahora:
  1. Desarrollo comunitario-Community development
  2. Desarrollo comunitario radical, según Margaret Ledwith
  3. Las uniones de crédito (”Credit union”)
  4. Las comunidades compasivas: el bienestar en el  final de la vida
  5. Food mapping: midiendo el acceso a alimentos saludables
  6. Salop Drive Market Garden, un ejemplo de Agricultura Urbana.
  7. El enfoque ABCD de desarrollo comunitario
  8. El mapa de recursos de una comunidad (Asset mapping)
  9. La investigación apreciativa (Appreciative inquiry)
  10. El banco de tiempo
  11. José María Arizmendarrieta y el movimiento cooperativo de Mondragón
  12. “Healthy living centres” o centros de vida saludable, Gran Bretaña (1999-2010)
  13. Saul Alinsky y las reglas del buen rebelde
  14. El capital social
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 [1] Vicente Navarro. A critique of social capital Int J Health Serv. 2002;32(3):423-32. Accesible en: http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2002/12/a-critique-of-social-capital.pdf
[2] Vicente Navarro. Commentary: Is capital the solution or the problem? International Journal of Epidemiology 2004;33:672–674. Accesible en:http://ije.oxfordjournals.org/content/33/4/672.full.pdf+html 
[3] Robert Putnam. “Bowling alone. The collapse and revival of American Community”.  Simon and Schuster Paperback, New York, 2000. Hay una traducción española: Putnam, Robert. Solo en la bolera: colapso y resurgimiento de la comunidad norteamericana. Galaxia GutenbergCírculo de Lectores, S.A. 2002.
[4] El material de este apartado está basado en una traducción personal de párrafos del libro:  Robert Putnam. “Bowling alone. The collapse and revival of American Community”.  Simon and Schuster Paperback, 2000. pp. 18-22.

Capital social vínculo (“Bonding”) y Capital social puente (“Bridging”)

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista
Dentro de nuestra serie de Desarrollo comunitario, seguimos explorando el concepto de capital social. Una de las aportaciones mas valiosas es la diferenciación entre el capital social vínculo o cohesivo (Bonding social capital) y el capital social puente o conectivo (Bridging social capital). Permite reflexionar sobre una importante diferencia: la fraternidad entre iguales o la fraternidad entre diferentes. La forma como se combinan ambos tipos de capital social determinará la segmentación de nuestras ciudades, la actitud ante la inmigración, ante los impuestos o hacia la educación y la sanidad públicas. Es decir, el modelo de sociedad, más o menos igualitaria, que construimos.
Dos ejemplos de diferente tipo de capital social: A la izquierda: Ejemplo de actividades generadoras de capital social vincular o cohesivo: foto de fiesta de debut de señoritas que usa ABC para anunciar el baile del club internacional de tenis (Majadahonda-Madrid). Fuente:http://www.abc.com.py/nota/23142-fiestas-de-debut-en-clubes/. A la derecha: ejemplo de capital social puente o conectivo: interculturalidad en las Fiestas de Lavapiés (Madrid). Foto de Ben (Notes from Spain), 14 de agosto de 2006. Fuente: http://latabacalera.net/proyecto/convocatoria-del-grupo-tabacalera-somos-tods-la-participacion-vecinal-en-los-procesos-colectivos/
El capital social vínculo
Putnam[1] distingue entre dos tipos de capital social: el inclusivo (bridging) y el exclusivo (bonding)[2].  El capital social vínculo es por el que se refuerzan los lazos entre grupos homogéneos a partir de identidades excluyentes (determinadas por características de etnias, clase o situación social, ocupación, hermandad, juramento de lealtad, creencia religiosa, etc.). Los lazos y los mecanismos de solidaridad son fuertes para los que comparten las características, pero, a la vez, muy excluyentes para los ajenos a la misma.
Ejemplos de capital social vínculo serian el que generan las organizaciones de fraternidad étnica  o nacional, como las de inmigrantes (las de chinos, en España u otras partes del mundo; o los de gallegos o asturianos en Latinoamérica), que facilitan la inmigración, acogen a estos a su llegada, les buscan un trabajo y favorecen que se relacionan y se casen exclusivamente entre ellos. También los grupos de lectura o costura de mujeres con base religiosa, los clubs parroquiales (sean cristianos, judíos, evangelistas, musulmanes, etc.) o los exclusivos clubs sociales o “de campo”, limitados a los socios de privilegiada extracción social.
Fotografia del Hospital del Centro Gallego de Buenos Aires de 1950 en el dia que falleció Castelao. Fuente: http://www.galiciaunica.es/actualidad/?page_id=597
La mafia es una organización con un gran capital social (de este tipo): facilita la ayuda mutua a “los nuestros” (la Cosa Nostra), a la vez que la exclusión de “los otros” (incluso su eliminación física) y de los que se salen de las normas y patrones de pertenencia. Todos estos ejemplos, aparentemente tan diferentes, son redes de apoyo social y psicológico para los miembros menos afortunados de su comunidad, proporcionándoles, por ejemplo, apoyo financiero para empezar un negocio, clientes, y trabajadores leales para los comerciantes locales.
¿Significa esto que las organizaciones mafiosas o los clubs sociales elitistas sean elementos positivos para la cohesión social de una comunidad o barrio? Como suponéis, depende de la homogeneidad del barrio o comunidad y del ámbito comunitario a que nos referimos. La respuesta es positiva si los miembros de la comunidad pertenecen a la misma elite social o están vinculados a la misma organización mafiosa. Es negativa si nos referimos a un ámbito comunitario más amplio, donde están encuadradas estas organizaciones o clubs. En ese ámbito serán factores de segmentación social y barreras para la cohesión social.

Las ventajas de tender puentes entre desiguales
Al contrario, el capital social puente o conectivo refuerza los lazos sociales por encima de las barreras étnicas, culturales, sociales o religiosas. Ejemplos son los movimientos de derechos civiles, movimientos juveniles inclusivos, organizaciones religiosas ecuménicas, organizaciones ecologistas, asociaciones de madres y padres de alumnos (en colegios no segregados), clubs deportivos interraciales e interclasistas, huertos urbanos con orientación inclusiva (ver: Salop Drive Market Garden, un ejemplo de Agricultura Urbana) etc.
Al igual que el capital social vínculo es muy eficaz para fortalecer la solidaridad y reciprocidad entre sus miembros, el capital social puente es muy eficaz para facilitar el acceso a recursos o activos externos, ajenos a nuestro círculo o cultura. Por ejemplo, cuando se busca trabajo, los familiares o conocidos (los llamados “vínculos fuertes”) te proporcionan un conocimiento de los mismos contactos y oportunidades que ya conoces por ti mismo. Sin embargo, los conocidos mas distantes (“vínculos débiles”), es decir, de aquellos que además posiblemente no pertenecen a tu etnia, religión o clase social, probablemente te facilitarán el acceso a oportunidades laborales no esperadas. Estar “bien conectado” facilita encontrar trabajos o clientes. El capital social vínculo es bueno para arreglárselas (“getting by”) y el capital social puente es crucial para tener éxito(“getting ahead”).
Homogeneidad vs. Heterogeneidad de la comunidad es un factor importante en relación al tipo de capital social necesario para la cohesion social. El capital social vinculo funciona muy bien y favorece la cohesión social en comunidades homogeneas (ejemplo, comunidades rurales o barrios urbanos étnica o socialmente homogéneos), pero no ocurre lo mismo en comunidades heterogéneas donde tiene que combinarse con el capital puente. La diferencia dificulta la cohesión basada en la identidad. Comunidades aparentemente muy solidarias tienen actitudes y comportamientos egoistas cuando aparecen los diferentes (ejemplo inmigrantes, gitanos, etc.).
La solidaridad limitada a los iguales va aparejada a dinámicas de exclusión en zonas urbanas o barrios con un importante porcentaje de inmigrantes y una composición social heterogénea (situación típica de los barrios céntricos de las grandes ciudades). Esta situación social, sin un potente capital vínculo que fortaleza “el mestizaje”, favorece el que los diferentes se sientan incómodos y se muden de barrio, agrupándose con otros iguales, o que intenten expulsar a los diferentes. Es la fuente del urbanismo monocolor y segregado: urbanizaciones cerradas de clase media o alta, con guardias de seguridad, guettos étnicamente homogéneos, etc.).
Entrada a una urbanización cerrada en Mendoza, Argentina. Fuente: http://elsomnidelcartograf.blogspot.com/2008/11/las-urbanizaciones-cerradas.html
Por ello, en estas comunidades heterogéneas y en estos barrios urbanos céntricos, las actividades sociales, culturales, educativas, políticas, deportivas y de ocio, que favorezcan el encuentro y la relación de personas de diferente origen, ayuden a diluir nuestros miedos, inseguridades y paranoias frente al otro, y son el mejor camino para fortalecer la comunidad y hacerla prosperar.
El capital social puente construye identidades y reciprocidades mas anchas, ricas y complejas, frente al capital social vínculo que lo que hace es fortalecer nuestro yo mas “paleto”, simple, limitado y pobre. El primero permite ponerse en el lugar del “otro”, el segundo refuerza el vínculo con el aparentemente similar, a partir del rechazo del “otro”. Es la fuente de la xenofobia y el clasismo. También del nepotismo, la información privilegiada y la corrupción.
Por el contrario, el capital social puente permite que circulen las ideas, la información y las oportunidades. Saca el máximo provecho al talento de todas las personas de la comunidad y a que revierta en el beneficio de todos. Permite sinergias entre culturas y grupos sociales y favorece sociedades abiertas, creativas, innovadoras, cosmopolitas y flexibles. Favorece la permeabilidad y el ascenso social  y construye sociedades más igualitarias.
 
Ejemplo de capital social puente o conectivo: Vecinos de Lavapies, de diferente origen cultural y social, enfrentándose a la policía por el sesgo étnico en los controles e identificaciones a vecinos del barrio. Fuente: SAMUEL SÁNCHEZ. EL PAIS. 13 julio 20011.

Un ejemplo claro de solidaridad entre diferentes: la educación pública
La educación publica integrada y universal favorece el capital social puente, permitiendo el encuentro y los lazos entre alumnos de diferente extracción social y pertenencia cultural o étnica. Al contrario, los sistemas educativos que favorecen la categorización de los centros educativos  según la clase social (colegios públicos para pobres, colegios concertados para clase media y colegios privados para clases altas), o según la cultura o religión de pertenencia (colegios católicos, evangelistas, judíos o musulmanes), tienen un bajo nivel de capital social vínculo.
En este sentido, los programas de libre elección de colegio o “cheques escolares” favorecen esta segmentación social, exacerban las desigualdades existentes y eliminan las “externalidades” positivas de la educación pública (la ganancia de capital social puente). Lo mismo podemos decir en cuanto al sistema sanitario o las organizaciones juveniles o deportivas. Su mayor o menor inclusividad determinara el tipo de capital social desarrollado.

Añadir leyenda
La camiseta verde, el simbolo del actual conflicto madrileño en defensa de la escuela publica

Mis impuestos para los míos
Como veremos, en los estudios de Putnam el grado de capital social de un estado esta fuertemente asociado con el nivel de cumplimiento fiscal. Los estados que tienen un mayor índice de capital social son aquellos que tienen una menor evasión fiscal. Sin embargo, hay un factor que lo modifica: el grado de homogeneidad, por ejemplo, el % de inmigrantes.
Las comunidades con un bajo porcentaje de inmigrantes tendrían más fácil la cohesión y la solidaridad interclasista: es decir, establecer lazos de solidaridad tipo capital social vínculo. Sin embargo, la inmigración determina barrios culturalmente heterogéneos y la resistencia de los autóctonos[3] a pagar impuestos que según ellos contribuyen más a una solidaridad entre diferentes (CS puente) que entre iguales (CS vínculo). Los retornos de los impuestos irían a “los otros”, en forma de becas de comedor, o asistencia sociosanitaria a los inmigrantes. No se suele considerar las aportaciones de los otros al sistema fiscal. En la base esta la idea de que el contrato social, que determinó el estado de bienestar social y sus servicios, se habría firmado entre “nosotros” (los ricos y pobres de los nuestros). Los que vienen de fuera (“ellos”)  no estarían incluidos en este contrato y, por lo tanto, no tendrían derecho a beneficiarse del paraguas social.
Esta idea solo se desmonta cuando se percibe que la homogeneidad, “el nosotros”, está no solo determinado por la lengua, el color de la piel o la religión, sino por la clase social. Los aparentemente diferentes son iguales en un sentido. Personas de diferente color o religión comparten estatus social, generalmente clase social baja.  Y se debe recordar que el contrato social “se firmó” entre los privilegiados y los desafortunados del sistema, para asegurar una protección social para todos y una progresivamente mayor igualdad de oportunidades, que contrarreste la tendencia natural de las sociedades capitalistas a la desigualdad y, por lo tanto, a la dominación del privilegiado sobre el desposeido.

Dos categorías no excluyentes, pero a veces antagónicas.
Algunos grupos sociales se vinculan internamente alrededor de algunas dimensiones sociales y son capaces de crear puentes hacia el exterior para  otras. Por ejemplo, la iglesia negra (la de los afroamericanos) reúne gente de la misma etnia y religión, perteneciente a diferentes clases sociales. En este sentido, tambien se puede considerar las Casas regionales gallegas o asturianas en Latinoamérica como organizaciones que combinaban capital social vínculo (el vínculo de ser gallegos o asturianos) con capital social puente (al apoyar a compatriotas de diferente extracción social). Otros ejemplos son las redes sociales o grupos de chats de Internet crean puentes por encima de la geografía, género, edad y religión, siendo sin embargo, muy homogéneas en cuanto al nivel educativo o la ideología. Es decir, capital vínculo o capital puente no son categorías excluyentes, mediante las que puedan dividirse claramente las redes sociales, sino que son dimensiones útiles para comparar diferentes formas de capital social.
Sin embargo, a veces actúan como dimensiones antagónicas. Un ejemplo que pone Putnam es la llamada controversia del autobús (Busing controversy), sobre la política de integración escolar de blancos y negros, basada en el desplazamiento en autobús de los alumnos desde sus comunidades o barrios, étnicamente homogéneos, para ser escolarizados en centros racialmente integrados. Los defensores argumentaban que esta medida favorecía el capital social puente (familiaridad, tolerancia, solidaridad, confianza, hábitos de cooperación y respecto mutuo por encima de barreras étnicas). Los detractores del “busing” argumentaban que la medida era un ataque contra el capital social vínculo, al eliminar las escuelas de vecindad, donde se construye la amistad, los hábitos de cooperación y solidaridad en el vecindario. Es decir algunas ganancias de capital vínculo implican un detrimento del capital puente, pero también viceversa.
Convivencia interétnica en una escuela de Minnesota.: Fuente: Courtney Perry for Education Week
http://www.edweek.org/ew/articles/2011/10/05/06eden_ep.h31.html
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Este artículo forma parte de la serie “Desarrollo comunitario”, escrito por Javier Segura del Pozo, que lleva las siguientes entregas publicadas hasta ahora:
  1. Desarrollo comunitario-Community development
  2. Desarrollo comunitario radical, según Margaret Ledwith
  3. Las uniones de crédito (”Credit union”)
  4. Las comunidades compasivas: el bienestar en el  final de la vida
  5. Food mapping: midiendo el acceso a alimentos saludables
  6. Salop Drive Market Garden, un ejemplo de Agricultura Urbana.
  7. El enfoque ABCD de desarrollo comunitario
  8. El mapa de recursos de una comunidad (Asset mapping)
  9. La investigación apreciativa (Appreciative inquiry)
  10. El banco de tiempo
  11. José María Arizmendarrieta y el movimiento cooperativo de Mondragón
  12. “Healthy living centres” o centros de vida saludable, Gran Bretaña (1999-2010)
  13. Saul Alinsky y las reglas del buen rebelde
  14. El capital social
  15. Capital social vínculo (“bonding”) y Capital social puente (“bridging”)

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[1] Robert Putnam. “Bowling alone. The collapse and revival of American Community”.  Simon and Schuster Paperback, New York, 2000
[2] Según Putnam, los autores de estos términos podrían ser Ross Gittel y Avis Vidal en“Community Organisation: Building Social Capital as a Development Strategy”. Sage 1998.
[3] “Autóctonos”, es decir, los hijos, nietos o bisnietos de inmigrantes (especialmente, en EE.UU., pero también en ciudades españolas como Madrid).

"Cubiertas de 'encajar y salir adelante

Kenji Yoshino
Kenji Yoshino
26 de agosto 2015 - 
Kenji Yoshino, erudito legal y alegre americano asiático habló, el 24 de agosto, con el personal de la Universidad de Harvard Chan: estudiantes y profesores sobre sus investigaciones y escritos que examinar las formas en las personas "tapa" o restar importancia a esos aspectos de su identidad que se basan en la raza, el género, la orientación sexual, la religión y la discapacidad, en un esfuerzo por "encajar" y salir adelante profesionalmente y personalmente.
Yoshino, quien es el presidente del Tribunal Supremo Earl Warren Catedrático de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, ha sido autor de la Cubrir libro: El Asalto Oculto en Nuestros Derechos Civiles y también ha realizado investigaciones sobre el tema -en conjunto- con el Centro de Liderazgo de la Universidad Deloitte para la Inclusión.
Como Yoshino señaló en su presentación en Kresge G1, dibuja tanto en su experiencia personal como un gay americano asiático y amplía la experiencia de ver las formas comunes de muchos individuos restan importancia a sus diferencias para llegar a ser más dominante.
Se postula que las personas que buscan encajar y minimizar sus diferencias "cubrir" a lo largo de cuatro dimensiones:
Apariencia - dirección clara de aseo, gestos, o vestimenta que pueda ser identificado con su grupo. Por ejemplo, una mujer afroamericana podría elegir para enderezar el pelo de restar importancia a su raza.
Afiliación - evitando conductas que podrían identificarse con su grupo. Por ejemplo, una mujer que tiene hijos pequeños puede restar importancia a que ella es una madre y asumir la noche o fin de semana de trabajo para demostrar que está comprometido con su trabajo.
Abogacía - actividades evitando tales como demostrar o hablar de que podría ser visto como la defensa de su grupo.
Asociación - evitar pasar demasiado tiempo con personas que también sean miembros de su grupo. Una persona homosexual podría optar por no llevar a su pareja del mismo sexo a una función de trabajo a fin de no parecer "demasiado gay," dijo Yoshino.
Yoshino señala que en la investigación que se llevó a cabo en colaboración con Deloitte, fueron encuestados más de 3.000 empleados de las empresas a través de 10 industrias diferentes. Personas de todas las edades, géneros, razas / etnias y orientaciones de muchos niveles diferentes dentro de las organizaciones participaron.
Los resultados mostraron que el 61% de los encuestados informó que cubre a lo largo de al menos una dimensión - y que el 45% de los hombres blancos heterosexuales informaron que cubre a lo largo de al menos una de las cuatro dimensiones a pesar de que podrían ser percibidos como los más corrientes y la necesidad de cubrir lo más mínimo. Ninguno de los hombres blancos heterosexuales informó comportamientos que cubren que encajarían en "afiliación", aunque los miembros de todos los otros grupos informaron que cubre comportamientos a lo largo de las cuatro dimensiones.
Los individuos que se identificaron como lesbianas, gays, bisexuales y transexuales reportaron los niveles más altos de cubrir el 83% dijo que habían cubierto a lo largo de al menos una dimensión. Setenta y nueve por ciento de los negros, el 67% de las mujeres de color, el 66% por ciento de las mujeres, y el 63% por ciento de los hispanos reportó que cubre.
Yoshino dijo que es imprescindible para que las empresas se centran en la creación de una cultura en la que las personas, independientemente de su género, raza, orientación sexual, religión o discapacidad, sienten que pueden ser más verdaderamente a sí mismos y "auténtico" - no sólo porque es lo que hay que hacer, sino porque es bueno para el negocio. En su investigación con Deloitte, el 53% de los encuestados dijeron que sentían que sus líderes esperan que los empleados para cubrir totalmente la mitad de las personas que se sentían esta manera, dijo que esta expectativa por sus líderes afectó negativamente su sentido de compromiso con la organización.
Yoshino habló sobre la importancia de la creación de lo que el politólogo Robert Putnam ha llamado "capital puente", que es la creación de la solidaridad entre los grupos. Si bien los lazos dentro de los grupos - los llamados "capital unión" - es, naturalmente, de la oferta más abundante en muchas organizaciones, ayudando a los miembros de una comunidad de trabajo o la escuela entender las formas en que tanta gente en todos los grupos se dedican a "cubren" comportamientos y fomentar una cultura de la autenticidad es una vía para romper las barreras entre los grupos, dijo Yoshino.
Foto: Emily Cuccarese

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Renovación en Dunster
La Cámara ha vuelto a abrir después de una renovación de 15 meses, modernización de los estudiantes de hoy en día, pero tan rico de historia y carácter como siempre.
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Seguimiento de cómo nos escondemos
Jurista Kenji Yoshino centró una charla reciente sobre las partes de nosotros mismos que ocultan en un esfuerzo por salir adelante personal y profesionalmente.
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Amas de casa: promotoras de educación para la salud


Amas de casa: promotoras de educación para la salud


Silvia Ruth Blanca-Tucumàn-Argentina- IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la Cultura Científica
 31 de agosto de 2015

Este trabajo relata experiencias de formación educativa para una franja de la Sociedad compuesta por asistentes a ciclos de charlas realizados en la sede del Sindicato de Amas de casa de San Miguel de Tucumán. A lo largo de varios años se observó el impacto que generan estas actividades entre los asistentes y el efecto multiplicador de difusión en sus hogares y en otras familias.


Desde el 2012, todos los años se realizan desde la Dirección de Promoción y Fomento de la Secretaría de innovación y Desarrollo Tecnológico de Tucumán, ciclos de charlas de divulgación sobre temas relacionados con la salud: La mujer y la salud ; La salud cardiovascular; medicinas alternativas, etc.
Los mismos abarcan temas de actualidad y están presentados en modalidad charla-taller en donde los presentes trabajan los temas y reflexionan junto a los disertantes o responsables de las actividades y luego proponen temas relacionados para seguir profundizando la información.

Los disertantes que están a cargo son expertos en los temas, reconocidos profesionales y algunos investigadores que pueden dar respuesta a todas las dudas ó inquietudes que se presentan a los asistentes.
Al final de cada propuesta se distribuye una encuesta de opinión para evaluar contenidos, formato de la actividad, calidad de o experticia de los docentes, organizadores, etc con un espacio para comentarios generales en donde expresan las percepciones, sugerencias, proponen otros temas y expresan algunos cambios producidos en ellas a partir de las charlas. Lo mas importante es el impacto que manifiestan en su persona, en sus familias y en el vecindario.

Se valora que a partir de cada charla-taller han recibido información precisa y organizada sobre la importancia de la prevención en salud ginecológica en las distintas etapas de la vida de la mujer: desde el embarazo, el parto, niñez, adolescencia, y menopausia.;la prevención en salud cardiovascular, en enfermedades metabólicas, etc.

Cabe destacar que la información puede estar en los distintos medios de comunicación y en los Programas de Prevención de la salud que de realiza en la Provincia, sin embargo manifiestan que toman mayor conciencia cuando asisten a estos talleres ya que se sienten protagonistas y se involucran mas en los temas. 
Ese conocimiento adquirido dio lugar a que algunas mujeres de 50 años y hasta de 85 se hicieran por primera vez una mamografía ó un estudio de Papanicolau que antes no lo hicieron ni a través de los Programas Sociales de las Políticas Públicas, ya que a pesar de ser sin costo alguno no accedían al beneficio porque no valoraban la importancia del estudio como detección precoz de la enfermedad.

Este nuevo saber que adquirían lo multiplicaban en otros espacios transmitiéndoles a sus hijas, madres, hermanas, tías y vecinas. Se transformaron en agentes promotores de la información y con un gran impacto positivo de respuesta en lo referente a prevención de la salud.
Varias conclusiones se extraen de estas experiencias:
-El conocimiento da poder para tomar decisiones correctas en la vida de cada integrante de una Comunidad. Una sociedad bien informada es capaz de involucrarse y adquirir hábitos saludables.
-La capacidad de educarse no tiene edad. Las asistentes tienen desde 30 a 90 años y cualquier edad es un blanco perfecto para aprender. Además este público reconfortaba a los disertantes por la alta participación y grado de compromiso en la atención y trabajo de consignas.
-Las amas de casa constituyen una franja de de Sociedad muy importante en la difusión del conocimiento. Si queremos que el saber se propague siempre se apuntó a los niños, lo cual está perfecto como educación para el futuro, pero también hay que considerar a una ama de casa, madre de familia, tía, abuela que tiene a su cargo parte de la educación de sus hijos. Cuando están comprometidas con la información, no sólo la capitalizan para ellas mismas sino que la difunden.
El potencial educativo que poseen las amas de casa las convierten en un grupo muy importante para concretar acciones multiplicadoras en la educación integral de la sociedad



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